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¿Por qué Polonia necesita armas no convencionales?

 Introducción a la esencia del peligro

La defensa de Polonia está basada en el potencial de las fuerzas convencionales de nuestro ejército y en las garantías de la OTAN. En práctica, esto significa que en caso de amenaza desde fuera (o una amenaza terrorista dentro del país) primero tenemos que defendernos solos. Luego, si logramos conservar el territorio y los órganos gubernamentales tras el ataque, podemos esperar ayuda militar de parte de los estados miembros de la Alianza. Los países más cercanos que podían prestarnos ayuda son Alemania y la República Checa. No tomamos en cuenta los países que forman la frontera exterior de la OTAN. Si estos en caso de un conflicto grave proclaman su neutralidad y el agresor la respeta solo podremos ganar con esto ya que la defensa del territorio de, por ejemplo, Lituania sería imposible sin la ayuda de fuerzas internacionales.

La posición geográfica y la situación política de Polonia condicionan dos direcciones principales de las que puede llegar el peligro. Antes, hasta el siglo XVII, hubo tres pero desde cuando Suecia se convirtió en un país civilizado y dejó de invadir sus vecinos (Polonia nunca olvidará el “Diluvio Sueco” del año 1655) hay solo dos direcciones tradicionales: el Este y el Oeste.

Las direcciones tradicionales del peligro de conflicto armado

No existe mucho peligro desde la frontera occidental gracias a las alianzas político-económicas y la modificación del paradigma de funcionamiento de Alemania. En cambio desde el oriente aún existe peligro real y parece que esto no cambiará en el futuro próximo. Rusia está en posesión del antiguo territorio de Prusia, un enclave muy peligroso, donde agrupa grandes fuerzas convencionales capaces de atacar todo el territorio de Polonia y Lituania. Bielorrusia está al lado de su gran vecino y protector. Ucrania es un reto para sí misma y se convertirá en un gran peligro si se integra con el imperio ruso. Polonia no podrá ganar ningún conflicto con este país e incluso la “lastimará” una guerra civil ucraniana. El potencial convencional polaco y su capacidades de movilización son demasiado escasos para poder pacificar un ataque de parte de Ucrania. Ellos disponen de más tanques, cañones y soldados que nosotros. Aun en el caso de una guerra civil en Ucrania la parte perdedora será tan fuerte para arrancar a Polonia concesiones políticas o provocar la participación de la OTAN en el conflicto. Lituania sufre la misma desgracia que de la que sufría Bélgica en los dos últimos conflictos mundiales. Sin una seria incorporación de fuerzas convencionales no tiene posibilidad de defender su coherencia territorial porque el potencial ofensivo de las fuerzas rusas es predominante.

El peligro terrorista

Existe también otra fuente de peligro, es decir el peligro interno creado por grupos u organizaciones terroristas. Dada la participación de Polonia en conflictos de invasión y ocupación hay que estar pendiente de que tarde o temprano nuestro país podrá convertirse en objetivo de ataque de extremistas. Hay varias fuentes de peligro: de origen religioso o estatal, de bandidos, de locos. Debíamos tener la oportunidad de responder a este tipo de peligro. Los mejores ejemplos de nuestra debilidad son la falta de reacción contra la decapitación de un ciudadano polaco en Pakistán o contra el asesinato de un conocido periodista polaco en Irak. No disponemos de medidas o posibilidades de reacción en la arena internacional. Esto significa que no podemos responder a ciertos tipos de peligro terrorista, por ejemplo de parte de grupos relacionados con los regímenes que apoyan el terrorismo. No tenemos posibilidad de reaccionar a un ataque con misiles de largo alcance de parte de los países de Cercano Oriente que apoyan el terrorismo. En ese caso contar con la ayuda de nuestros aliados sólo da prueba de nuestra debilidad. El territorio de Polonia es un objetivo muy atractivo porque en caso de un ataque conseguido será un motivo de empezar negociaciones con el Oeste conforme con el principio: “si no os sentáis a la mesa” el siguiente objetivo después de Varsovia será por ejemplo Berlín. Las alianzas son las alianzas pero hay que tener posibilidad de provocar conflicto en un momento, lugar y tiempo oportuno para nosotros, de un modo que comprometerá el potencial de la OTAN.

Una clase de historia

Por razones históricas, es decir las experiencias de la última guerra de la que fuimos víctima y que causó pérdidas en la urbanización y en la sociedad que sentimos hasta ahora, no podemos olvidar del peligro existencialista. Según el plan de Alemania nuestra nación debiera ser exterminada b i o l ó g i c a m e n t e para siempre y los  que se quedarían se los convertiría en mano de obra desplazada lejos del Reich. Los polacos nunca deberíamos olvidar esta lección. Simplemente fue demasiado costosa.

Polonia no es capaz de defender su territorio con las fuerzas de las que dispone

Por causa del relieve del terreno y el tamaño del territorio del país su eficaz defensa contra las fuerzas invasoras procedentes de una de las direcciones tradicionales es muy difícil. Las llanuras polacas son un terreno perfecto para las operaciones de grandes y desarrolladas unidades blindadas y hay que disponer de algo que pueda detenerlas. Recemos al Dios que la única fuerza para hacerlo no sea miles de paisanos atropellados por los tanques en nuestras recién construidas autopistas. Sin embargo no tengamos ilusiones, mantener el ejército convencional capaz de defender Polonia por sí mismo es demasiado para nuestras finanzas. Ni siquiera tenemos recursos para comprar equipaje de buena calidad para el ejército de 100 mil personas o financiar los proyectos de movilización. Pensar de la intensificación del potencial hasta el nivel de, por ejemplo, 500 mil personas es ciencia ficción. Por esto en nuestra realidad en caso de un conflicto armado estamos amenazados con la pérdida de una parte de nuestro territorio. Tampoco se puede excluir la posibilidad de la ocupación de todo el territorio simplemente porque estamos demasiado débiles. La variante más probable es el intermedio en el que una parte de Polonia (el nordeste) se encontraría en ocupación, Varsovia tras un largo combate se la entregaría al enemigo y masas de gente se dirigiría hacia la parte occidental del país, ocupada por las tropas de la OTAN (sobre todo las alemanas). En práctica este escenario significaría la pérdida de la soberanía porque no tenemos ninguna garantía de que los alemanes se comportarían como aliados y el Oeste podría traicionarnos tradicionalmente no teniendo miedo de nada.

Los escenarios ABC, BC y C

Tenemos que disponer de un potencial de desanimar capaz de incitar el enemigo a la reflexión antes de que nos ataque. Dadas las limitaciones financieras tenemos que estudiar el proyecto de equipar el ejército polaco con armas no convencionales, haciendo caso omiso de las consecuencias estipuladas por el tratado. Hay unos cuantos escenarios:

El escenario ABC

El primer escenario es el desarrollo paralelo del arsenal ABC, es decir las armas nucleares, biológicas y químicas. Por causas tecnológicas nada impide la construcción de cada tipo de estas armas, a grandes expensas de dinero se puede construir programas I+D en todos estos campos. El más caro y evidentemente más problemático sería el escenario que incluyera el componente A. Sería al mismo tiempo el más prestigioso y el más controvertido y costoso escenario. Ese tipo de armas tiene su vida propia, el problema, además de las cuestiones internacionales (por ejemplo Israel hasta hoy en día no ha reconocido que está en posesión de un arsenal nuclear), sería sobre todo hacer las pruebas del arsenal. En el territorio de Polonia no se las puede hacer y fuera del país sería muy difícil. Además tener armas A requiere también la posesión de medios adecuados para transportarlas porque en el caso contrario las armas no se las puede usar. Indudablemente éste sería el escenario más caro aunque alcanzable si se realizara junto con un programa de energética nuclear. Es evidente que Polonia no se puede permitirlo pero podríamos pensar en la dicha “bomba sucia”, como es una solución mucho más barata pero con gran poder de atemorizar a los enemigos. Los medios de transportación podrían ser nuestros aviones F-16, un avión bimotor, o a lo mejor unos ultramodernos indetectables UAV.

El escenario BC

El segundo escenario es sin duda más probable pero arriesgado por razones políticas. El principio fundamental de desalentar las armas no convencionales es el principio del desalentar doble o triple cuya condición es hacer creer al enemigo que disponemos de aquellas armas y no dudaremos en usarlas. La elaboración de este tipo de armas puede ser el efecto secundario de un programa de desarrollo de nanotecnología y otras tecnologías avanzadas, sobre todo en materia de biociencias y química moderna. Eso sólo requiere la construcción de algunos mecanismos adecuados y la presencia de los servicios de control del Estado en instituciones de investigación, una política adecuada para apoyar los centros científicos, formación y financiación de investigación. Los efectos podrán ser muy sorprendentes e incluso podrán posibilitar la autofinanciación de investigaciones militares gracias al empleo doble de tecnologías elaboradas. Esas acciones exigirían la construcción de un gran consorcio tecnológico nacional concentrado en los sectores de biotecnología, nanotecnología y química. Seguramente este escenario está dentro de nuestro alcance. En unos 10-15 años podríamos disponer de un potencial estimado en el mundo, esto requiere solo algunas decisiones, mucho trabajo, gastos y consecuencia. Los medios de transporte no son un problema porque se podría utilizar incluso las balas de artillería. El modo de actuar de los servicios secretos capaces de atacar a un enemigo en su territorio de una manera que no permitiría asociarlo con el gobierno polaco es también muy importante. Sin embargo el problema esencial en elaborar este tipo de armas son las cuestiones del ostracismo internacional hacia un país que dispone de unas armas difíciles de controlar. Esto sería un reto para las Relaciones Públicas polacas pero el potencial ofrecido por estas armas merece la pena de asumir toda la responsabilidad. Las armas BC pueden garantizarnos que nunca jamás tendríamos que escondernos en alcantarillas o resignarnos a violaciones y matanzas de nuestra nación.

El escenario C

El tercer escenario, armas C, es el más barato, más fácil y menos controvertido pero al mismo tiempo ofrece las peores posibilidades de desalentar al enemigo. Este escenario permite la elaboración de un arsenal de armas humanitarias, creadas no para matar sino para volver inofensivo al enemigo. La tecnología está accesible en cada momento. No existen ningunos obstáculos para iniciar trabajos sobre este escenario ya que sería muy barato y produciría efectos inmediatos.

El escenario óptimo: BC con elementos de A – la construcción de una “bomba sucia”

Polonia debería tomar la decisión de elaborar las armas BC, primero las C porque son más baratas y fáciles de construir y después las B que son tecnológicamente más avanzadas. Al mismo tiempo debería crear su propia industria de biociencias orientada al desarrollo de tecnologías civiles avanzadas, como nanotecnologías, tecnologías médicas y química avanzada. En efecto de implementar ese programa, tras unos 20 años seríamos un país tecnológicamente avanzado en muchas ramas de ciencia. Si al mismo tiempo construyéramos varias decenas de “bombas sucias” y provocáramos filtraciones a los medios de comunicación aplicando la equívoca política de información (a la israelita), podríamos convertirnos en un jugador respetado regional y globalmente. Nadie que quisiera atacarnos podría sentirse seguro. Se podríamos vengar de un modo fácil y anónimo de un potencial ataque a Polonia, por ejemplo con el uso del ántrax. Bromas aparte, hay que tomar los asuntos de seguridad en serio. En unos 10-20 años las tecnologías B y A serán tan accesibles para los países peligrosos como hoy son las tecnologías C. No podemos quedarnos atrás. La falta de posibilidades de atacar a un enemigo nos condena a jugar el rol del país de segunda o tercera categoría.

Los objetivos y elementos del programa

El desarrollo de tecnologías relacionadas con la biociencia y química avanzada.

La elaboración de un conjunto de virus de combate y vacunas contra ellos.

La elaboración de microorganismos avanzados y medidas (y procedimientos) reaccionar contra ellos.

La elaboración de métodos de desarrollar las enfermedades contagiosas existentes y métodos de luchar contra ellas.

La elaboración de armas químicas altamente avanzadas, con las que se podrá atacar un territorio muy limitado, retrasar la proliferación (minas químicas) y producir efectos de modo selectivo (p.ej. en gente que beba agua en un territorio determinado), etc.

La elaboración de la doctrina de uso.

Emprender unos métodos y medios de transportación.

La elaboración de un programa de Relaciones Públicas del país para evitar la etiqueta de una país no convencional.

El riesgo político y general

Teniendo en cuenta el hecho de que Polonia está terriblemente débil y dependiente de la cooperación internacional, tendríamos que guardar el programa en secreto para no perder la capacidad de cooperar con sus viejos socios. Seguramente se nos limitaría las dotaciones de la Unión Europea, podríamos sufrir del ostracismo internacional e incluso de un conflicto convencional parecido a él que estalló en Georgia en 2008. Sin duda se intensificarían las presiones del poder blando extranjero sobre nuestras autoridades y la opinión pública para desacreditar a los programas elaborados criticando sus costes e inutilidad. Deberíamos también estar pendientes de una provocación como p. ej. la extrención del ántrax alrededor de fábricas Bio. Por eso la implementación de un escenario tiene que ejecutarse EN SECRETO COMPLETO. Esto es una dificultad principal pero somos capaces de superar y solucionarla usando los medios de los que disponemos.

Los costes

No serían tan grandes como se podría pensar, el escenario óptimo es cuestión de unos 2-5 mil millones de euros anuales durante el período de la realización del programa. Además hay que añadir los costes de la construcción de medios de transportación p. ej. los UAV, cohetes, minas, misiles o quizá un satélite de combate. Esto sería un programa estupendo de la creación de nuevas tecnologías. Al principio nos servirían bien las dotaciones de la UE, seguidas por los ingresos del gas de esquisto.

Para encubrir nuestros procedimientos tendríamos que comprar unas cuantas empresas y laboratorios tecnológicos en todo el mundo para minimizar el riesgo, en caso de descubrimiento no todos los trabajos serían relacionados con el gobierno polaco.

Conclusiones

Si tomamos nuestro país en serio, el escenario presentado es imprescindible para nuestra seguridad. Su implementación junto con escenarios de desarrollo de defensa convencional sería lo más importante para la perduración de la existencia del Estado polaco en este siglo.

Merece la pena pensar y examinar este asunto. Somos capaces de lograr todo lo anteriormente mencionado, aportando un poco de riesgo y determinación.

Polonia no ha sucumbido todavía!

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One Comment

  1. Thank you very much for that great article

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